Cuando una persona sufre un daño, no basta con afirmar que ha existido un perjuicio.
Para reclamar una indemnización hay que acreditar qué ocurrió, qué daño se produjo y por qué otra persona debe responder de sus consecuencias.
La prueba es, por tanto, una parte fundamental de cualquier reclamación de responsabilidad civil.
En función del caso, será necesario demostrar la existencia del daño, la conducta que lo provocó, la relación entre ambos y los demás requisitos exigibles según el tipo de responsabilidad.
En la responsabilidad contractual, el artículo 1101 del Código Civil contempla la indemnización de los daños y perjuicios causados por dolo, negligencia, morosidad o incumplimiento de las obligaciones. En la responsabilidad extracontractual, el artículo 1902 del Código Civil establece la obligación de reparar cuando una persona causa un daño por acción u omisión con culpa o negligencia.
¿Qué hay que demostrar para reclamar una indemnización?
Aunque cada caso presenta sus propias particularidades, normalmente habrá que acreditar varios elementos:
- Que existe un daño.
- Cómo se produjo.
- Quién puede ser responsable.
- La relación entre el hecho y el perjuicio.
- La existencia de culpa, negligencia o incumplimiento cuando sea exigible.
- El alcance económico del daño.
No todos estos elementos se prueban de la misma manera.
Por eso es importante recopilar la documentación adecuada desde el principio.
1. Hay que demostrar que existe un daño
El primer paso es acreditar que realmente se ha producido un perjuicio.
Puede tratarse de:
- Daños materiales.
- Lesiones.
- Gastos.
- Pérdidas económicas.
- Lucro cesante.
- Daño moral.
- Daños en una vivienda, vehículo o negocio.
No es suficiente con afirmar que se ha sufrido un perjuicio.
Hay que aportar pruebas que permitan conocer qué daño se ha producido y cuál es su alcance.
¿Cómo se acredita un daño material?
Los daños materiales suelen poder demostrarse mediante documentación.
Por ejemplo:
- Fotografías.
- Facturas.
- Presupuestos de reparación.
- Informes técnicos.
- Peritajes.
- Facturas de sustitución.
- Documentación sobre el valor del bien.
Cuanto más clara sea la documentación, más fácil será determinar el alcance económico del perjuicio.
¿Cómo se acreditan las lesiones?
Cuando existen daños personales, pueden ser relevantes:
- Informes médicos.
- Partes de asistencia.
- Informes de urgencias.
- Pruebas diagnósticas.
- Informes de especialistas.
- Informes de rehabilitación.
- Documentación sobre tratamientos.
- Informes sobre secuelas.
En estos casos también puede ser importante acreditar la evolución de las lesiones.
Una fotografía o un documento aislado puede no ser suficiente para determinar todas las consecuencias.
¿Cómo se acredita una pérdida económica?
Cuando el daño consiste en una pérdida económica, será necesario demostrar tanto la existencia de la pérdida como su relación con el hecho que la produjo.
Pueden ser útiles:
- Nóminas.
- Declaraciones fiscales.
- Facturas.
- Contabilidad.
- Contratos.
- Extractos bancarios.
- Informes económicos.
- Documentación empresarial.
Esto es especialmente importante cuando se reclama lucro cesante.
¿Qué es el lucro cesante?
El lucro cesante es la ganancia que se ha dejado de obtener como consecuencia del daño.
El artículo 1106 del Código Civil reconoce, en materia contractual, tanto la pérdida sufrida como la ganancia que se haya dejado de obtener.
Pero existe una diferencia importante.
No basta con decir:
«Si esto no hubiera ocurrido, habría ganado 20.000 euros.»
Hay que aportar elementos que permitan justificar razonablemente esa pérdida.
2. Hay que demostrar qué ocurrió
También es necesario reconstruir los hechos.
La pregunta es sencilla:
¿Qué pasó exactamente?
Para responderla pueden ser importantes:
- Fotografías.
- Vídeos.
- Mensajes.
- Correos electrónicos.
- Contratos.
- Partes de accidente.
- Informes técnicos.
- Testigos.
- Documentación oficial.
- Comunicaciones entre las partes.
La prueba debe permitir establecer una secuencia razonablemente clara de los acontecimientos.
¿Por qué es importante demostrar cómo ocurrió el daño?
Porque la existencia de un daño no determina por sí sola quién debe responder.
Imaginemos que una vivienda presenta humedades.
La fotografía demuestra que existe el daño.
Pero todavía habrá que determinar:
qué ha causado las humedades,
quién debe responder
y qué reparación resulta necesaria.
Para ello puede ser necesario un informe técnico.
3. Hay que identificar al responsable
Otra cuestión fundamental es determinar quién debe responder jurídicamente del daño.
Puede coincidir con la persona que materialmente lo causó.
Pero no siempre ocurre así.
Existen supuestos en los que la ley atribuye responsabilidad a una persona por los daños causados por otra.
Por eso hay que analizar las circunstancias concretas y el régimen jurídico aplicable.
¿Puede responder una empresa?
Sí.
Una empresa puede responder por daños derivados de su propia actuación, de un incumplimiento contractual o de determinados hechos realizados por personas por las que legalmente deba responder.
Pero habrá que acreditar por qué existe esa responsabilidad.
No basta con identificar a la empresa.
También hay que demostrar la relación entre su actuación y el daño.
4. Hay que demostrar la relación entre el hecho y el daño
Este elemento es especialmente importante.
Se conoce habitualmente como relación de causalidad.
La cuestión es determinar si el daño que se reclama deriva realmente del hecho que se atribuye al responsable.
Por ejemplo:
Una empresa realiza una obra.
Después aparecen daños en una vivienda.
Para reclamar no basta con demostrar que:
- La empresa realizó la obra.
- La vivienda tiene daños.
También puede ser necesario demostrar que los daños fueron consecuencia de la actuación de la empresa.
Un informe técnico puede ser decisivo para establecer esa relación.
¿Qué ocurre si existen varias posibles causas?
La situación puede complicarse.
Un mismo daño puede tener diferentes causas.
Por ejemplo, unas humedades pueden deberse a:
- Una instalación defectuosa.
- Falta de mantenimiento.
- Un problema estructural.
- Una filtración exterior.
- Una combinación de varios factores.
En estos casos será especialmente importante determinar cuál fue la causa real y qué responsabilidad corresponde a cada interviniente.
¿Qué importancia tiene un informe pericial?
En determinadas reclamaciones puede ser fundamental.
Un perito puede analizar cuestiones que requieren conocimientos técnicos especializados.
Por ejemplo:
- El origen de una avería.
- La causa de unas humedades.
- El coste de una reparación.
- La valoración de determinados daños.
- Las consecuencias de una lesión.
- Una pérdida económica.
El informe pericial no sustituye al resto de las pruebas, pero puede aportar una valoración técnica especialmente relevante.
¿Es obligatorio presentar un informe pericial?
No siempre.
Dependerá del tipo de reclamación.
En algunos casos, una factura o una documentación sencilla puede ser suficiente para acreditar un determinado perjuicio.
En otros, será difícil demostrar el origen o alcance del daño sin conocimientos técnicos.
Por eso hay que decidir qué prueba resulta necesaria antes de plantear la reclamación.
5. Hay que demostrar la culpa o negligencia cuando sea exigible
En la responsabilidad extracontractual general del artículo 1902 del Código Civil, la culpa o negligencia forma parte de los elementos de la responsabilidad.
Esto significa que, cuando corresponda aplicar este régimen, habrá que analizar cómo actuó la persona a la que se atribuye el daño.
La pregunta será:
¿Actuó con la diligencia que razonablemente debía exigirse en esas circunstancias?
¿Qué se entiende por negligencia?
La negligencia consiste, en términos generales, en no actuar con la diligencia exigible.
En materia contractual, el artículo 1104 del Código Civil relaciona la culpa o negligencia con la falta de la diligencia que exija la naturaleza de la obligación y las circunstancias del caso.
Por tanto, no se puede valorar la negligencia sin estudiar el contexto.
¿Hay que demostrar que el responsable actuó intencionadamente?
No necesariamente.
Una persona puede tener que responder aunque no quisiera causar el daño.
La negligencia puede ser suficiente en los supuestos en los que la ley establece ese criterio de responsabilidad.
Por eso es importante diferenciar entre:
intención
y
negligencia.
Son conceptos diferentes.
¿Qué ocurre en la responsabilidad contractual?
Aquí hay que analizar qué obligación existía y cómo se incumplió.
El artículo 1101 del Código Civil contempla responsabilidad por dolo, negligencia, morosidad y por contravenir el contenido de las obligaciones.
Por tanto, será especialmente importante aportar:
- El contrato.
- Las condiciones pactadas.
- Presupuestos.
- Facturas.
- Comunicaciones.
- Documentación de la ejecución.
- Pruebas del incumplimiento.
- Documentación sobre los daños.
¿Qué ocurre si no existe un contrato escrito?
No significa necesariamente que no pueda demostrarse la relación entre las partes.
Dependiendo del caso pueden ser relevantes:
- Correos electrónicos.
- Mensajes.
- Facturas.
- Transferencias.
- Presupuestos aceptados.
- Encargos.
- Documentación comercial.
- Testigos.
La ausencia de un contrato firmado no impide necesariamente acreditar una relación jurídica.
6. Hay que demostrar cuánto dinero se reclama
Una vez acreditado el daño, hay que determinar cuánto vale ese perjuicio.
Esta cuestión puede requerir diferentes pruebas según el tipo de daño.
Daños materiales
Facturas, presupuestos e informes técnicos.
Daños personales
Informes médicos y documentación sobre las lesiones y sus consecuencias.
Pérdidas económicas
Documentación contable, fiscal y bancaria.
Lucro cesante
Documentación que permita justificar razonablemente la ganancia dejada de obtener.
Daño moral
Prueba de las circunstancias y consecuencias personales que permitan valorar el perjuicio.
¿Se puede reclamar una cantidad aproximada?
Es posible realizar una valoración inicial.
Pero una reclamación debe explicar cómo se ha obtenido la cantidad solicitada.
Una cifra sin justificación puede resultar insuficiente.
Por eso conviene separar cada concepto indemnizable y explicar su origen.
¿Qué ocurre si no puedo demostrar exactamente el importe?
Dependerá del tipo de daño y de las circunstancias.
Puede ser necesario recurrir a:
- Peritos.
- Informes económicos.
- Valoraciones técnicas.
- Documentación histórica.
- Facturación anterior.
- Otros medios de prueba.
Lo importante es aportar una base suficientemente sólida para justificar el importe reclamado.
¿Qué pruebas son más importantes?
No existe una prueba universalmente más importante.
Depende del caso.
Por ejemplo:
| Tipo de daño | Pruebas que pueden resultar relevantes |
|---|---|
| Daños en una vivienda | Fotografías, facturas, informe técnico |
| Daños en un vehículo | Fotografías, presupuesto, peritación |
| Lesiones | Informes médicos, pruebas diagnósticas |
| Pérdida de ingresos | Nóminas, declaraciones fiscales, contabilidad |
| Incumplimiento contractual | Contrato, comunicaciones, facturas |
| Lucro cesante | Documentación económica y pericial |
| Daño moral | Documentación médica o psicológica y demás circunstancias acreditables |
La prueba adecuada dependerá siempre de la naturaleza del daño.
¿Pueden utilizarse fotografías como prueba?
Sí.
Las fotografías pueden ser muy útiles para demostrar:
- El estado de un bien.
- La existencia de daños.
- La evolución de una reparación.
- Las consecuencias de un accidente.
- El estado de una vivienda.
Pero una fotografía puede necesitar otros elementos que expliquen cuándo se tomó, qué muestra y cuál es su relación con el hecho reclamado.
¿Sirven los mensajes de WhatsApp?
Pueden ser relevantes para acreditar determinadas comunicaciones o hechos.
Por ejemplo, pueden demostrar:
- Que se comunicó un problema.
- Que se solicitó una reparación.
- Que una parte reconoció determinadas circunstancias.
- Que existía una determinada relación entre las partes.
Su valor dependerá de su autenticidad, integridad y relación con los hechos discutidos.
¿Sirven los testigos?
Sí.
Los testigos pueden aportar información sobre hechos que hayan presenciado.
Por ejemplo:
- Cómo ocurrió un accidente.
- Qué daños se produjeron.
- Qué se comunicó entre las partes.
- Qué circunstancias existían.
Sin embargo, la utilidad de la prueba testifical dependerá de las circunstancias concretas y de su coherencia con el resto de la documentación.
¿Qué ocurre si la otra parte reconoce el daño?
Puede facilitar la reclamación.
Por ejemplo, una comunicación en la que la otra parte reconoce determinados hechos puede tener relevancia probatoria.
Pero incluso en ese caso conviene determinar:
- Qué reconoce exactamente.
- Si reconoce también la responsabilidad.
- Qué daños admite.
- Qué cantidad acepta.
No es lo mismo reconocer que existe un daño que reconocer la obligación de indemnizarlo.
¿Qué pasa si la otra parte niega los hechos?
Será necesario reunir las pruebas disponibles.
La reclamación deberá apoyarse en elementos que permitan acreditar:
qué ocurrió,
quién intervino,
qué daño se produjo
y por qué existe responsabilidad.
Cuanto más controvertidos sean los hechos, mayor importancia puede adquirir la preparación de la prueba.
¿Qué ocurre si el daño fue causado por varias personas?
Habrá que determinar qué intervención tuvo cada una.
Puede ser necesario analizar:
- La actuación de cada persona.
- La relación causal.
- La existencia de diferentes responsabilidades.
- El régimen jurídico aplicable.
No debe darse por supuesto que todos los intervinientes responden exactamente de la misma manera.
¿Qué ocurre si también contribuyó la persona perjudicada?
La conducta de la propia persona perjudicada puede ser relevante en determinados supuestos.
Por ejemplo, puede ser necesario analizar si adoptó las medidas razonables para evitar o reducir el daño.
Las consecuencias jurídicas dependerán del régimen de responsabilidad aplicable y de las circunstancias concretas.
¿Qué pasa si el daño no podía evitarse?
También es necesario analizar esta cuestión.
El artículo 1105 del Código Civill establece, con carácter general, que fuera de los supuestos previstos por la ley o por la obligación, nadie responde de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse o que, previstos, fueran inevitables.
Por tanto, demostrar que existe un daño no es suficiente.
También hay que estudiar las circunstancias en las que se produjo.
¿Cuánto tiempo tengo para reunir las pruebas?
Conviene hacerlo desde el primer momento.
Los documentos pueden perderse.
Los daños pueden repararse.
Los testigos pueden olvidar detalles.
Y determinados informes pueden resultar más difíciles de obtener con el paso del tiempo.
Además, las acciones de responsabilidad civil están sujetas a plazos que dependen del tipo de reclamación.
Por eso no conviene esperar hasta el último momento para preparar la prueba.
¿Es necesario reclamar antes de acudir a los tribunales?
Dependiendo del tipo de reclamación y de la normativa aplicable, puede ser conveniente o necesario realizar determinadas actuaciones previas.
En cualquier caso, una reclamación extrajudicial bien preparada puede servir para:
- Concretar los hechos.
- Identificar los daños.
- Fijar la cantidad reclamada.
- Aportar documentación.
- Intentar alcanzar un acuerdo.
La estrategia dependerá del caso.
Errores frecuentes al reclamar por daños
Reclamar sin documentar el daño
La primera tarea debe ser conservar las pruebas.
No acreditar el origen del perjuicio
Hay que explicar qué causó el daño.
No demostrar la relación causal
Debe existir una conexión entre el hecho y el perjuicio reclamado.
Reclamar una cantidad sin justificarla
Cada concepto debe tener una base razonable.
Reparar el daño antes de documentarlo
En algunos casos puede dificultar posteriormente la acreditación del estado original.
Confiar únicamente en fotografías
Pueden ser útiles, pero no siempre son suficientes.
Esperar demasiado tiempo
La prueba puede perderse y los plazos pueden avanzar.
No solicitar un informe técnico cuando resulta necesario
En determinadas reclamaciones, una valoración profesional puede ser decisiva.
Preguntas frecuentes
¿Qué tengo que demostrar para reclamar una indemnización?
En términos generales, hay que acreditar el daño, los hechos que lo provocaron, la responsabilidad que corresponda y la relación entre el hecho y el perjuicio.
¿Tengo que demostrar la culpa?
Depende del régimen de responsabilidad aplicable. En la responsabilidad extracontractual general del artículo 1902, la culpa o negligencia forma parte del supuesto legal.
¿Cómo demuestro un daño material?
Mediante fotografías, facturas, presupuestos, informes técnicos y otros documentos que permitan acreditar su existencia y valor.
¿Cómo demuestro una pérdida de ingresos?
Con nóminas, declaraciones fiscales, facturación, contabilidad y otros documentos económicos.
¿Necesito un perito?
No siempre. Será especialmente útil cuando la valoración del daño o su origen requiera conocimientos técnicos.
¿Sirven los mensajes de WhatsApp?
Pueden ser relevantes como prueba de determinadas comunicaciones y hechos, siempre que puedan acreditarse adecuadamente.
¿Puedo reclamar si no tengo contrato firmado?
Sí, dependiendo del caso. La relación y las obligaciones pueden acreditarse mediante otros medios.
¿Qué ocurre si hay varias causas posibles del daño?
Será necesario analizar cuál fue la causa y qué intervención tuvo cada una.
¿Qué pasa si no puedo demostrar exactamente cuánto he perdido?
Puede ser necesario recurrir a documentación adicional, informes técnicos o periciales para realizar una valoración suficientemente justificada.
La prueba puede marcar la diferencia
Una reclamación de responsabilidad civil no empieza con una cifra.
Empieza con los hechos y con las pruebas.
Antes de reclamar es importante poder responder a estas preguntas:
¿Qué ocurrió?
¿Qué daño se produjo?
¿Quién puede ser responsable?
¿Cómo puedo demostrarlo?
¿Existe relación entre el hecho y el daño?
¿Cuánto vale el perjuicio?
Cuanto mejor documentada esté la reclamación, más fácil será valorar sus posibilidades y elegir la estrategia adecuada.
En C&F Abogados podemos analizar la documentación disponible, identificar las pruebas necesarias y estudiar si existen elementos suficientes para reclamar por los daños y perjuicios sufridos.
Porque una buena reclamación no solo explica lo que ha ocurrido: también debe poder demostrarlo.