Firmar un contrato supone asumir unas obligaciones.
Cada parte debe cumplir aquello a lo que se ha comprometido, en los términos pactados y conforme a las reglas aplicables.
Pero ¿qué ocurre cuando una de las partes no cumple?
La respuesta depende del contrato, del incumplimiento y de las consecuencias que haya producido.
En los contratos con obligaciones recíprocas, el artículo 1124 del Código Civil Civil permite a la parte perjudicada optar, en los términos que establece la ley, entre exigir el cumplimiento o solicitar la resolución de la obligación, con posibilidad de reclamar daños e intereses en ambos casos.
Por eso, ante un incumplimiento no siempre la mejor solución es acudir directamente a los tribunales.
Primero hay que analizar qué ha ocurrido y qué objetivo se quiere conseguir.
¿Qué se considera un incumplimiento de contrato?
Existe incumplimiento cuando una de las partes no cumple correctamente la obligación que asumió.
Puede ocurrir de diferentes formas.
Por ejemplo:
- No entregar un bien.
- No realizar un servicio.
- Entregarlo fuera de plazo.
- Realizarlo de forma defectuosa.
- No pagar el precio acordado.
- Incumplir una condición esencial.
- Realizar solo una parte de lo pactado.
No todos los incumplimientos tienen la misma importancia.
Por eso es necesario analizar qué obligación se ha incumplido y qué consecuencias ha producido.
¿Qué puede hacer la parte perjudicada?
Ante un incumplimiento, existen diferentes opciones.
Dependiendo del caso, puede ser posible:
- Exigir el cumplimiento del contrato.
- Solicitar la resolución del contrato.
- Reclamar daños y perjuicios.
- Reclamar intereses cuando procedan.
- Aplicar una cláusula penal si se pactó.
- Intentar alcanzar un acuerdo con la otra parte.
La opción más adecuada dependerá de lo que haya ocurrido y de lo que se quiera conseguir.
¿Puedo exigir que se cumpla el contrato?
Sí, cuando concurran los requisitos para ello.
Si la otra parte no ha cumplido una obligación que sigue siendo posible, puede plantearse exigir su cumplimiento.
Por ejemplo:
Una empresa se compromete a realizar una obra y no la termina.
Si la prestación todavía puede ejecutarse, la parte perjudicada puede valorar si le interesa exigir que se complete.
Pero también habrá que analizar si el retraso o incumplimiento ha hecho perder el interés en continuar con el contrato.
¿Puedo resolver el contrato?
En determinadas obligaciones recíprocas, sí.
El artículo 1124 del Código Civil reconoce a la parte perjudicada la posibilidad de optar por la resolución cuando la otra parte no cumple lo que le corresponde.
La resolución supone poner fin a la relación contractual en los términos que correspondan.
Puede ser especialmente relevante cuando el incumplimiento es suficientemente importante y continuar con el contrato ya no resulta razonable para la parte perjudicada.
¿Cumplimiento o resolución?
Esta es una de las decisiones más importantes.
Exigir el cumplimiento
Puede interesar cuando todavía queremos que el contrato se complete.
Por ejemplo:
Contratas una reforma y la empresa no ha terminado una parte de la obra.
Puede interesarte que termine el trabajo.
Solicitar la resolución
Puede interesar cuando el incumplimiento ha hecho perder el sentido del contrato.
Por ejemplo:
Contratas un servicio para una fecha concreta y la prestación se realiza cuando ya no resulta útil.
En ese caso, puede ser necesario valorar si procede solicitar la resolución.
¿Puedo reclamar daños y perjuicios?
Sí, cuando concurran los requisitos legales.
El artículo 1124 del Código Civil permite reclamar el resarcimiento de daños y el abono de intereses junto con el cumplimiento o la resolución, en los términos previstos por la norma.
Además, el artículo 1101 del Código Civil establece la responsabilidad por determinados incumplimientos de obligaciones cuando concurren dolo, negligencia, morosidad u otras formas de contravención.
Por tanto, puede existir una reclamación económica además de la pretensión principal.
¿Qué daños pueden reclamarse?
Dependerá de las circunstancias.
Pueden aparecer, entre otros:
- Gastos ocasionados por el incumplimiento.
- Costes de reparación.
- Pérdidas económicas.
- Daño emergente.
- Lucro cesante.
- Otros perjuicios que puedan acreditarse.
La parte perjudicada debe poder justificar los daños que reclama.
No basta con indicar una cantidad.
Hay que explicar por qué se reclama y cómo se ha calculado.
¿Qué ocurre si el incumplimiento provoca una pérdida de ingresos?
Puede existir un perjuicio económico.
Por ejemplo, una empresa contrata un servicio necesario para desarrollar una actividad y el incumplimiento provoca una paralización.
En determinadas circunstancias, puede plantearse una reclamación por las pérdidas sufridas o por las ganancias que razonablemente se hayan dejado de obtener.
Pero el lucro cesante debe acreditarse.
No basta con una estimación puramente hipotética.
¿Qué ocurre si el incumplimiento es parcial?
También puede existir responsabilidad.
Imaginemos que una empresa se compromete a realizar diez trabajos y solo ejecuta seis.
Habrá que analizar:
- Qué trabajos se han realizado.
- Cuáles faltan.
- Si los realizados son correctos.
- La importancia de los trabajos pendientes.
- Las consecuencias del incumplimiento.
La solución dependerá de la importancia que tenga la parte incumplida dentro del contrato.
¿Cualquier incumplimiento permite resolver el contrato?
No necesariamente.
La resolución contractual no debe confundirse con cualquier defecto o retraso de poca importancia.
Habrá que analizar la naturaleza del incumplimiento y su relevancia dentro de la relación contractual.
Por eso, antes de solicitar la resolución es importante estudiar:
- Qué obligación se ha incumplido.
- Si era esencial.
- Qué consecuencias ha producido.
- Si todavía puede cumplirse.
- Qué se pactó en el contrato.
¿Qué pasa si existe una cláusula resolutoria?
El propio contrato puede establecer determinadas consecuencias para determinados incumplimientos.
Cuando existe una cláusula resolutoria, habrá que analizar exactamente qué se pactó y en qué condiciones puede aplicarse.
La regulación de la resolución contractual puede variar cuando las partes han establecido expresamente cómo debe operar.
Por eso es fundamental leer el contrato antes de decidir qué acción ejercer.
¿Qué ocurre si existe una cláusula penal?
Una cláusula penal puede establecer una consecuencia económica para determinados incumplimientos.
Por ejemplo:
Si una de las partes incumple una determinada obligación, deberá abonar una cantidad previamente pactada.
Su aplicación depende de lo establecido en el contrato y de las reglas legales aplicables.
La cláusula penal será el tema del tercer artículo de esta serie:
«Cláusula penal: qué es y cuándo puede aplicarse».
¿Qué pruebas necesito para demostrar el incumplimiento?
La documentación puede ser fundamental.
Conviene conservar:
- Contrato.
- Anexos.
- Presupuestos.
- Facturas.
- Correos electrónicos.
- Mensajes.
- Fotografías.
- Informes técnicos.
- Justificantes de pago.
- Comunicaciones realizadas después del incumplimiento.
La prueba debe permitir responder a tres preguntas:
¿Qué se pactó?
¿Qué debía hacer cada parte?
¿Qué se ha incumplido?
¿Es importante guardar el contrato original?
Sí.
El contrato permite conocer las obligaciones asumidas por las partes.
También puede contener:
- Plazos.
- Precio.
- Condiciones.
- Garantías.
- Penalizaciones.
- Causas de resolución.
- Procedimientos de reclamación.
Por eso conviene conservar el contrato completo y todos sus anexos.
¿Qué ocurre si el contrato fue verbal?
También puede existir un incumplimiento.
El problema será demostrar qué acordaron exactamente las partes.
Pueden ser relevantes:
- Mensajes.
- Correos.
- Facturas.
- Transferencias.
- Presupuestos.
- Testigos.
- Actuaciones realizadas por las partes.
La ausencia de un documento firmado puede hacer que la prueba sea más compleja.
¿Qué debo hacer cuando descubro el incumplimiento?
Lo primero es documentarlo.
Después conviene revisar el contrato y determinar:
- Qué obligación se ha incumplido.
- Cuándo debía cumplirse.
- Qué consecuencias establece el contrato.
- Qué daños se han producido.
- Qué solución interesa.
A partir de ahí puede plantearse una reclamación.
¿Conviene reclamar primero por escrito?
En muchos casos puede ser recomendable.
Una comunicación formal permite:
- Identificar el incumplimiento.
- Exigir el cumplimiento.
- Reclamar una cantidad.
- Fijar una posición clara.
- Intentar alcanzar un acuerdo.
Además, dependiendo del tipo de asunto y de la normativa aplicable, pueden existir requisitos previos antes de acudir a los tribunales.
Desde abril de 2025, la legislación procesal civil incorpora con carácter general un requisito de procedibilidad basado en la utilización previa de un medio adecuado de solución de controversias, con las excepciones previstas legalmente.
Por eso, antes de presentar una demanda conviene comprobar qué requisitos procesales son aplicables al caso concreto.
¿Qué debe incluir una reclamación?
Dependerá del contrato y del incumplimiento.
Pero, como mínimo, conviene identificar:
- Las partes.
- El contrato.
- La obligación incumplida.
- Los hechos.
- La documentación.
- Los daños producidos.
- La solución que se solicita.
- El plazo para cumplir, cuando proceda.
Una reclamación clara facilita la negociación posterior.
¿Qué pasa si la otra parte reconoce el incumplimiento?
Puede facilitar la solución.
Pero conviene concretar qué reconoce exactamente.
No es lo mismo reconocer:
«Es cierto que no hemos terminado la obra.»
que reconocer:
«Es cierto que hemos incumplido y aceptamos pagar los daños reclamados.»
La documentación de las comunicaciones puede ser importante.
¿Qué ocurre si la otra parte no responde?
Si la reclamación extrajudicial no obtiene respuesta, habrá que valorar las siguientes opciones.
Dependiendo del caso, pueden plantearse:
- Nueva reclamación.
- Negociación.
- Mediación u otro mecanismo de solución de controversias.
- Procedimiento judicial.
La estrategia dependerá de la naturaleza del contrato y del incumplimiento.
¿Puedo reclamar judicialmente?
Sí, cuando exista base jurídica para ello.
La acción concreta dependerá de lo que se pretenda conseguir.
Puede tratarse, por ejemplo, de:
- Cumplimiento.
- Resolución.
- Reclamación de cantidad.
- Daños y perjuicios.
La elección de la acción es importante porque determina qué se solicita al tribunal y qué hechos deben acreditarse.
¿Cuánto tiempo tengo para reclamar?
El plazo dependerá del tipo de acción y de las circunstancias.
No existe un único plazo aplicable a cualquier incumplimiento contractual.
Por eso es importante analizar el contrato y la acción que corresponda antes de dejar pasar el tiempo.
Además, determinados actos pueden tener consecuencias sobre la prescripción.
¿Puedo exigir el cumplimiento y la resolución al mismo tiempo?
El artículo 1124 del Código Civil establece una opción entre exigir el cumplimiento o la resolución en las obligaciones recíprocas, con indemnización de daños e intereses en ambos casos. También contempla la posibilidad de solicitar la resolución después de haber optado por el cumplimiento cuando este resulte imposible.
Por eso es importante definir correctamente la estrategia desde el principio.
¿Qué ocurre si ya he pagado por un servicio que no se ha realizado?
Habrá que analizar el contrato y las circunstancias.
Dependiendo del caso, puede ser posible exigir:
- El cumplimiento.
- La devolución de cantidades.
- La resolución.
- Daños y perjuicios.
- Otras consecuencias previstas en el contrato.
La solución dependerá de la naturaleza del incumplimiento.
¿Qué ocurre si recibo un producto defectuoso?
Habrá que determinar qué tipo de contrato existe y qué normativa resulta aplicable.
Puede ser relevante distinguir entre:
- Incumplimiento contractual.
- Falta de conformidad.
- Garantías.
- Responsabilidad por daños.
Si además interviene un consumidor, pueden resultar aplicables normas específicas de protección de consumidores.
Por eso, no todos los contratos de compraventa se resuelven exactamente de la misma manera.
¿Qué ocurre si una empresa incumple un contrato?
Habrá que revisar:
- Qué se contrató.
- Qué obligación se incumplió.
- Qué condiciones se pactaron.
- Qué daños se produjeron.
- Si existen penalizaciones.
- Si existen garantías.
- Qué solución interesa.
En contratos empresariales puede ser especialmente importante valorar las consecuencias económicas del incumplimiento.
¿Puedo negociar una solución?
Sí.
No todos los incumplimientos tienen que terminar en un procedimiento judicial.
En ocasiones puede ser preferible negociar:
- Una reducción del precio.
- Una reparación.
- Un nuevo plazo.
- La devolución de una cantidad.
- Una indemnización.
- La resolución acordada del contrato.
La mejor solución dependerá de los intereses de cada parte.
Errores frecuentes ante un incumplimiento
Dejar pasar el tiempo
Los plazos pueden ser importantes.
Reclamar sin revisar el contrato
El contrato puede contener condiciones decisivas.
No documentar el incumplimiento
La prueba puede ser fundamental.
Exigir una cantidad sin justificarla
Los daños deben poder acreditarse.
Resolver unilateralmente sin analizar las consecuencias
No todos los incumplimientos permiten actuar de la misma manera.
Ignorar las cláusulas del contrato
Puede haber penalizaciones, garantías o procedimientos específicos.
Acudir directamente a los tribunales
En determinados casos puede ser conveniente intentar antes una solución extrajudicial y, actualmente, también debe comprobarse si existe un requisito de procedibilidad aplicable.
¿Qué puede hacer la parte perjudicada?
La respuesta dependerá del contrato.
Pero, en términos generales, puede plantearse:
Exigir el cumplimiento si todavía interesa que el contrato se ejecute.
Solicitar la resolución cuando el incumplimiento justifique poner fin a la relación contractual.
Reclamar daños y perjuicios cuando exista un perjuicio indemnizable.
Aplicar una cláusula penal cuando el contrato la contemple y resulte aplicable.
Negociar una solución cuando pueda ser más rápida y conveniente.
El artículo 1124 del Código Civil reconoce expresamente la posibilidad de optar entre cumplimiento y resolución en las obligaciones recíprocas, con resarcimiento de daños e intereses en ambos casos.
Preguntas frecuentes
¿Qué puedo hacer si la otra parte no cumple el contrato?
Puedes valorar exigir el cumplimiento, solicitar la resolución o reclamar los daños que correspondan, según las circunstancias.
¿Puedo resolver un contrato por cualquier incumplimiento?
No necesariamente. Hay que analizar la importancia y las consecuencias del incumplimiento.
¿Puedo reclamar una indemnización?
Puede ser posible cuando exista un daño indemnizable y concurran los requisitos legales.
¿Qué pasa si el contrato tiene una cláusula penal?
Habrá que revisar qué incumplimientos contempla y cuáles son las consecuencias pactadas.
¿Es necesario reclamar primero por escrito?
Depende del caso. Además, desde 2025 deben tenerse en cuenta los nuevos requisitos de procedibilidad establecidos en la legislación procesal civil.
¿Puedo acudir directamente a los tribunales?
Dependerá del tipo de reclamación y de los requisitos procesales aplicables.
¿Qué pruebas necesito?
Contrato, comunicaciones, facturas, justificantes de pago, fotografías, informes y cualquier documento que permita acreditar el incumplimiento y sus consecuencias.
¿Qué ocurre si el incumplimiento me ha provocado pérdidas económicas?
Puede ser posible reclamar los daños correspondientes si pueden acreditarse y existe fundamento jurídico para ello.
¿Puedo negociar con la otra parte?
Sí. Una solución negociada puede evitar un procedimiento judicial cuando ambas partes están dispuestas a llegar a un acuerdo.
Antes de reclamar, hay que decidir qué se quiere conseguir
Ante un incumplimiento de contrato, la primera pregunta no debería ser:
«¿Puedo demandar?»
Antes conviene preguntarse:
¿Quiero que cumpla el contrato?
¿Prefiero terminar la relación?
¿He sufrido daños?
¿Cuánto puedo acreditar?
¿El contrato establece alguna penalización?
¿Existe una solución negociada?
A partir de esas respuestas se puede determinar cuál es la estrategia más adecuada.
En C&F Abogados podemos revisar el contrato, analizar el incumplimiento y valorar las diferentes alternativas disponibles, desde una reclamación extrajudicial hasta las acciones judiciales que puedan corresponder.
Cuando un contrato no se cumple, lo importante no es solo reclamar: es elegir correctamente qué reclamar y cómo hacerlo.